Punto final a las bombillas halógenas

El adiós definitivo a la iluminación tradicional llega este mes de septiembre

Primero fueron las bombillas direccionales y ahora las no direccionales. Salvo algunas excepciones, el fin de las halógenas está más cerca que nunca.

La Comisión Europea lleva desde 2012 realizando una progresiva prohibición de aquellas fuentes de energía consideradas como «ineficientes». El objetivo: reducir las emisiones contaminantes a la atmósfera y contribuir al ahorro energético. Una medida que, según la propia Comisión Europea ahorrará 40.000 millones de kilovatios hora para 2020.

Así, primero fueron las bombillas incandescentes; en 2016 vimos desaparecer los focos halógenos y ahora es el turno de las bombillas halógenas no direccionales. Este tipo de bombillas tuvieron un tiempo de prórroga al decidir la Comisión Europea que las alternativas que ofrecía la tecnología LED todavía no eran suficientes.

En septiembre se termina la prórroga para encontrar una tecnología sustituta eficiente y ya no se podrán seguir fabricando. Únicamente, el stock que quede en las fábricas y almacenes se podrá seguir comercializando hasta que se agote. ALG como importador, ha dejado de realizar pedidos a sus proveedores de bombillas halógenas direccionales y continuará vendiéndolas sólo hasta finalizar existencias.

Excepciones

A esta prohibición sobreviven algunas excepciones por este mismo motivo: la no existencia de una tecnología que las pueda sustituir.

  1. Fuentes de luz cuya aplicación no sea la iluminación (iluminación para horticultura, productos anti-insectos, captación de imágenes, calefacción, señalización…)
  2. Aplicaciones de iluminación especiales (espectros lumínicos destinados a cambiar el aspecto de los objetos, iluminación para pacientes fotosensibles, iluminación artística, iluminación de emergencia, iluminación de uso industrial capaces de soportar condiciones extremas…)
  3. Lámparas con casquillo G9 o R7S que cumplan con los requisitos especificados para la Fase 6 de la Normativa de Diseño Ecológico. Debido a su elevada potencia y reducido tamaño, la tecnología LED tiene algunas complicaciones para generar alternativas eficientes de este tipo de bombillas, por lo que, aquellas halógenas de ahorro energético con una clasificación energética superior a C podrán seguir comercializándose.

Bombilla halógena lineal con casquillo R7S

Es el momento de pasarse al LED

Para quienes decidan dar el paso al LED antes de que se agote nuestro stock de halógenas, les recordamos que tenemos un sinfín bombillas LED en diferentes potencias y temperaturas de color. Nuestra marca LightED no descansa y cada vez incorpora más modelos con un amplio rango de potencia que va desde los 2,5W hasta los 50W.

El precio de las bombillas LED ha bajado mucho en los últimos años y además la inversión se recupera muy rápidamente gracias al ahorro en el consumo eléctrico, entre uno y dos años. Además, la vida útil de las bombillas LED es muy superior, ya que rondan entre las 25000h y las 50000h, mientras que las halógenas no superan las 2000h.

Las bombillas LED cuidan del medio ambiente:

  1. No contienen mercurio.
  2. Producen menos emisiones de CO2 al ser más eficientes.
  3. Ahorra en climatización porque no producen calor.
  4. Gracias a su larga vida útil, generan menos residuos.
  5. No emiten radiación infrarroja ni ultravioleta.

Las bombillas LED generan menos residuos al tener una mayor vida útil

Más información sobre esta restricción en los documentos del Boletín Oficial del Estado:

Reglamento Delegado (UE) Nº 2015/1428 que modifica: